
En la inmensidad de la vida nos podemos encontrar con diferentes oficios. Algunos son doctores, otros contadores, muchos otros vendedores; yo, por ejemplo, me acerco más a las características de este último. Aunque mucha gente suele sorprenderse cuando le digo que me dedico a vender puntos. Su rostro cambia de inmediato y me hacen innumerables preguntas, pero la verdad no sé por qué tanto escándalo si el negocio funciona de maravilla. Incluso llegué a pensar que eran tan necesarios como el agua, cuando todos los días llegaban personas exigiendo sus puntos.
Aquellos que están comenzando en el camino de la vida, piden puntos de partida. Mientras que los más avanzados, piden cada vez más lejanos puntos de llegada. Los meditabundos, siempre indecisos sobre cuál es mejor, se dejan llevar por los puntos suspensivos, aunque cuando se cansan de tanto reflexionar, su preferencia es un buen punto y aparte. Los más vendidos sin duda son los puntos de vista, aunque por la contrariedad de muchos de estos, también ofrecemos a nuestros clientes la posibilidad de un punto de conciliación.
Nuestra variedad de clientes es muy amplia, y como empresa no podemos dejar por fuera a ninguno de ellos. Y por ello, de manera imparcial y responsable, repartimos por todas las esquinas de Colombia puntos de distribución, donde se venden a diario puntos de bareta y perico para los más curiosos. Y para los glotones, tenemos grandes cantidades de punto y coma.
Pero el punto de quiebre fue cuando la ley se enteró de nuestros negocios sucios, después de vender grandes cantidades de puntos de fuga a los prisioneros de guerra… nunca pudimos recuperarlos. Lamentablemente, a partir de esto hemos cruzado dificultades, pues han usado todos los puntos en contra que les hemos vendido, y por la actual crisis financiera que cruzamos, nuestra fábrica próximamente estará obligada a tener su punto final.
By: Jorge Lasso