Sangre en el ojo, una novela para leer con los sentidos

La novela Sangre en el ojo comienza relatando cómo la protagonista Lina pierde la vista en medio de una fiesta debido a una patología que sufre desde niña, la cual hace que las venas del ojo exploten cubriéndolo de sangre y generando una ceguera total. A partir de este momento, depende totalmente de su amante Ignacio para realizar actividades cotidianas como salir a hacer cualquier diligencia por las calles de Estados Unidos (donde reside), y esto la hace desarrollar una dependencia física y emocional hacia él; una persona fácilmente manipulable que además sufre de graves episodios de ansiedad. Lina va constantemente al médico con la esperanza de conseguir una cirugía que cure su ceguera, pero el proceso parece dilatarse cada vez más, y esto hace que pierda la paciencia en repetidas ocasiones, hundiéndose en la desesperación, pues el doctor siempre demanda nuevos papeleos, medicamentos y exámenes.

En un intento por escapar de sus preocupaciones decide viajar a Chile, pero es allí donde salen a relucir sus problemas interpersonales. Tanto con Ignacio como con sus familiares hay una tensión e incomodidad constante en cada diálogo debido en gran parte a su enfermedad, pues Lina constantemente asume una posición defensiva que resulta cortante, ya que por su ceguera debe depender de los demás, lo cual genera en ella un sentimiento de inferioridad. 

De este modo sus relaciones interpersonales se van deteriorando al mismo tiempo que sus ojos, y las esperanzas de Lina por recuperar su vista son cada vez menores, pues al volver a Estados Unidos y realizarse la cirugía que en teoría le haría ver de nuevo, esta resulta no servirle de nada, ya que las venas vuelven a explotar y llenar sus ojos de sangre. Al final, Lina tiene una última esperanza: realizarse un trasplante de ojos. Este proceso es demasiado arriesgado y el doctor lo duda, pero Lina ya tiene todo previsto y está dispuesta a tomar los ojos de su amante Ignacio para así poder ver de nuevo. A lo largo de la novela, podemos sentir la desesperación de Lina debido a su ceguera, los problemas familiares y sociales que sufre y la gran dificultad de adaptarse a esta patología, pareciendo imposible en algunas ocasiones.

Sangre en el ojo es una obra que se lee con todos los sentidos: el oído, el olfato, el tacto. La autora usa descripciones que no se pueden definir como gráficas, ya que este elemento está ausente en la obra, pero aún así logra una narración sumamente inmersiva. Cuando Lina se encuentra en el avión se siente totalmente perdida al decidir pararse para ir al baño por su propia cuenta, y allí podemos percibir su desesperación al agarrarse de los asientos, contándolos uno por uno para así memorizarlos y no perderse de regreso, aunque esto resulta ser inevitable para ella, pues por un error en sus cálculos termina metiendo sus dedos en el rostro de unos pasajeros intolerantes y antipáticos con su situación. Esto mismo hace con las cuadras que rondan su casa, tanto en Estados Unidos como en Chile, permitiendo que se sienta más segura, y al menos, un poco más independiente. 

Lo que hace la autora no es describirnos de manera visual una calle o el interior de un avión, sino la percepción de estos elementos por parte de una persona ciega. Esto nos hace inmiscuirnos en el libro y sentirnos igual, o incluso hasta más perdidos que la propia protagonista. La presunción del elemento visual dentro de una obra literaria es sin duda un riesgo, pero en este caso la autora logra el cometido de ponernos en los zapatos de Lina, transmitirnos sensaciones de una persona que no vé, pero no como los héroes del cine que logran agudizar el resto de sus sentidos, si no que los tiene presentes de manera normal y trata de usarlos para reemplazar sus ojos. Es debido a otros medios, como el de la memoria e imaginación que es posible para Lina no morir en la oscuridad, creando figuras mentales a las que va dando forma con lo que siente o escucha, y así poder valerse al menos de una imitación del sentido de la vista.

La autora también logra crear ambientes de gran tensión a lo largo de la narración, creando en el lector sensaciones de incomodidad y ansiedad. Cabe resaltar que pese a proyectar sensaciones tan fuertes, dentro de la obra no suceden eventos irreales o que se salgan de las posibilidades de los protagonistas. Son situaciones normales, pero la enfermedad de Lina y sobre todo, su actitud pesimista, es lo que logra causar emociones de disgusto. Los tratos hacia sus familiares, o incluso hacia su amante son lo que generan la tensión y conflicto en la obra. Por ejemplo, las interacciones con Ignacio son en sustancia incómodas. Inclusive los momentos que implican erotismo terminan siendo una burda parodia, con actos que no fluyen si no que parecen cortados a tropezones. La obsesión de Lina con los ojos también es un elemento que genera incomodidad y ansiedad, ya que el lector siente que es él quien está lamiendo, tocando, y queriendo sacar un ojo de su cuenca. 

Esta obra cuenta con una propuesta muy innovadora, demostrando que la literatura no necesita valerse de descripciones visuales, como es común en obras del canon literario y corrientes literarias como el realismo. Esta obra se enfoca más en los elementos introspectivos de la protagonista que en las imágenes o escenarios, y esto es lo que hace que la obra mantenga una tensión constante. También hay que resaltar el lenguaje disruptivo de la obra, ya que en varias ocasiones se usan nacionalismos provenientes de Chile, y a veces usa expresiones en inglés. Por otro lado, el lenguaje poético de la obra es usado para crear tensión, como el eco resonante en la cabeza de Lina cada que algo le disgusta, o las discusiones entre personajes externos a ella. De este modo, la obra Sangre en el ojo, merece ser leída y releída para tener en cuenta alternativas distintas a las comunes a la hora de narrar, y es una lectura obligatoria para aquellos que quieran construir una atmósfera a través de los sentidos.

By: Jorge Lasso

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